viernes, 29 de julio de 2011

Primer viaje con dos niños:prueba superada.

El primer año del Chiquinini no nos movimos casi de casa.¡ Con lo que éramos nosotros para esto de los viajes! Pero estábamos agotados. El niño era de poco dormir, de madrugones y desvelos, y esa era la causa principal de no tener ganas de viajar y además alterar sus rutinas. El ser padres primerizos imagino que también influía algo, pero sobre todo era el agotamiento acumulado por meses de mal dormir.Así que hasta que no tuvo 15 meses no nos animamos. A partir de los dos añitos la cosa cambió y hasta nos fuimos con él a Londres. Pero el primer año ya digo que nada de nada.

Chiquinina es más tranquila, le hemos perdido el miedo a muchas cosas con estos tres añitos de experiencia, y nos apetecía mucho ir a la playa. Por nosotros y por el Chiquinini. Así que hemos hecho una primera escapada como toma de contacto mientras llegan las vacaciones. Yo estaba preparada para lo peor, sobre todo en el viaje, pero….Grata sorpresa. Todo ha ido fenomenal.

En los dos largos trayectos en coche, ni una ruido. Chiquinina es más dormilona, así que hizo casi todo el viaje dormida. Y cuando no lo estaba se entretenía con los sonajeros y demás. No me lo podía creer.Si es la ciudad siempre que la monto en el coche protesta! En cuanto a Chiquinini, como ya es ”mayor” y puede ver pelis, todo se arregló entre alguna cabezadita y varias sesiones de Cars. Increíble pero los dos viajes casi del tirón.

Otra nueva “aventura” iba a ser el dormir los cuatro en la misma habitación. Que si uno pide agua, que si a la otra se le cae el chupete, que si uno madruga más y la otra no se termina de dormir a la hora de acostarse, despertándose el un@ al otro@…Me esperaba un festival. Pero tampo, todo fue bastante bien y dormimos.

En la playa Chiquinini se entretiene como en ningún sitio. Con el cubo y la pala, es la única forma conocida de que juegue él solo. Lo de bañarse en el mar no lo consiguió, empeñadito como estaba en que había tiburones. Eso es por culpa de los documentales de bichos que le pone mi madre en La Dos, fijo. Otra explicación no se me ocurre.

Por lo demás, la Chiquinina flipaba con las olas. Me mejoró el tratamiento de belleza a base de frutas hidratantes, añadiendo a la fruta una exfoliante de arena marina estupenda... Casi tuvimos que pagar daños y perjuicios en algún restaurante porque se empeñaba en comerse el mantel, tiraba de él, y arramplaba con todo lo que había en la mesa…Pero estaba feliz, muy contenta.

En resumidas cuentas, la experiencia, aunque agotadora ( como todo con niños, no?), ha sido muy buena. Lo peor :
 
- Momento-maletas. Dios mío! Qué locura y que cantidad de cosas para tres días… Dos horas casi de reloj para pensarlo y organizarlo todo…Un dolor.

- El momento de recoger para el viaje de vuelta, pues Chiquinini se agarró al palo de la sombrilla diciendo que no y que no, y sólo le faltó entonar el  no, no, no nos moverán…de Chanquete.

Y como he escrito ya dos entradas con florituras de mis niños, en la próxima contaré algún contratiempo.

miércoles, 27 de julio de 2011

Este niño se educa solo!

Chiquinini va dando pasos él solo. El chupete , si bien nunca fue muy chupetero, lo empezó a rechazar por sí mismo. Con 20 meses, cuando sólo decía cuatro palabrillas, pidió que le pasáramos a la cama y fue el momento de guardar la cuna. Después pidió tomarse él solito el biberón, dejándome fuera de ese momento relax que tanto me gustaba. Más adelante empezó a decir que quería ducharse como papá en lugar de bañarse, lo que a mí me pareció estupendo porque es más rápido y ahorramos agua. La silla de paseo apenas la usamos ya con él. A veces la echa de menos porque se cansa si andamos mucho, pero por norma general prefiere ir andando y correteando “como uno mayor”. Si hace mal día no insiste en bañarse en la piscina porque dice que hace frio. La retirada del pañal la pidió también él por imitación, al ver a otros niños en la guadería.

Lo último ha sido terminar del todo con el biberón. Reconozco que todos los cambios me han dado pereza en un primer momento. Y la retirada del del biberón me daba muuucha pereza. Era la forma de que desayunara bien y rápido. Y de que si un día estaba malito y comía mal, al menos antes de dormir se tomase una buena ración de leche con cereales. Y todo eso sin manchar nada!

Así que todos estábamos contentos con el biberón, él y nosotros. Hasta que hace unas cuantas semanas pensé que eso no podía durar eternamente, que era un momento tan bueno como cualquier otro para intentar prescindir del bibe, y le propuse tomar la leche en taza y con galletas como mamá, superando mi pereza. Pues dicho y hecho. No ha vuelto a tomar ni pedir el biberón.

Y cada vez que nos pone un cambio así en bandeja, su padre me dice con más razón que un santo: ¡Este niño se educa solo!

lunes, 25 de julio de 2011

Colecho y humor


Hoy sólo un poquito de humor. Recupero unas viñetas de Quino que me encantan.

viernes, 22 de julio de 2011

Pues no… no nos quedan habitaciones

Ahora hay opciones para todo y para todos. Y para las vacaciones, si quieres tranquilidad, hoteles sin niños, restaurantes sin niños…también hay opciones. Eso, y cuando todos seamos viejitos, nos lamentaremos de no haber tenido y cuidado más a los niños…

Vamos a ponernos en la situación de que todo depende del cristal con que se mire. Visto así, hay viajes para singles, viajes para familias, viajes para jubilados, viajes para beber y tostarse a lo güiri, viajes en plan aventura, viajes para voluntariado…Una opción más pueden ser los viajes sin niños. Dice poco en nuestro favor, nuestra tolerancia y nuestra empatía, pero bueno, es una opción para quien la busque. De momento minoritaría y espero que siga así.

Nota: Por cierto que en relación con los niños, los niños niños son, y a veces el problema no son ellos realmente sino los padres. Ahora que paso tardes y tardes en la piscina con los Chiquininis podría poner un montón de ejemplos de padres pasotas.

El caso es que a mí lo que verdaderamente me molesta es el sin-niños-encubierto.

Esa sensación rara que te queda cuando llamas para hacer una reserva en un hotel y te dicen que “ah, pues no…no nos quedan habitaciones”. Y por la forma en la que ha transcurrido la conversación algo te dice que no es del todo cierto, intuyes que si no hubieras añadido que necesitas cuna para bebé y supletoria para terremoto, a lo mejor sí habría habido sitio.

Y eso se repite un par de veces, que parece que hay algo, pero cuando entras en detalles te dicen que no les queda nada libre, y sigues con esa sensación….Siempre me quedará la duda.Y me fastidia.

miércoles, 20 de julio de 2011

Hidratación extra con la envolvente de frutas de tu bebé.

Pues sí, me lo tengo que tomar a risa, porque Chiquinina solo es un bebé, y ¿qué otra cosa puedo hacer cuando me pringa de arriba abajo?

Hace cosa de un mes empezamos a darle papilla de frutas y si bien no le entusiasmaba, más o menos se lo iba comiendo.

Hasta que ha aprendido a hacer pedorretas, y ahora el 50% de la fruta va a parar a cualquier parte menos a su estómago…Normalmente a sus piernas, su pelo, mis brazos, mi ropa…Empieza a resoplar y ala, todo para fuera y en todas direcciones. Lo hace con indiferencia, sin grandes aspavientos, como el que no quiere la cosa….Igual que hacía su hermano. No llora, ni protesta, simplemente cierra a cal y canto la boca y mira para otro lado. O eso hacía, hasta que como digo descubrió las pedorretas. Es tremendo! La realidad es que cuando termina la merienda estamos las dos para meternos enteritas en la lavadora y parte del suelo para pasarle la fregona.

Pero cuando te estás enfadando empieza a decirte toda contenta “apa, apa, apa”. Con esos mofletitos y esa boca de un solo diente…y claro, se te olvida el pringue.

Ahora hemos empezado también von la verdura, y afortunadamente parece que le gusta más…ya veremos.








lunes, 18 de julio de 2011

De reducciones de jornada y pérdida de oportunidades.

Y dale con la conciliación. Vaya temita.

Como decía el otro día, si bien hay opciones para que las madres puedan criar a sus hijos sin renunciar a su trabajo ( excedencias, reducciones de jornada…) en la práctica queda mucho trecho por recorrer para que podamos compatibilizar trabajo y maternidad. Compatibilizar de verdad. Es necesario que las opciones que hay sobre el papel no sean una penalización a la hora de la verdad. Es una labor difícil, pues se trata de educar y concienciar a toda la sociedad y porque la definición de la palabra ya lo lleva implícito. Hay intereses opuestos. ¿¿O no?? Quizá se podría revisar la palabreja...

Conciliar (del lat.conciliare)

1.tr. Componer y ajustar los ánimos de quienes estaban opuestos entre sí.

A día de hoy el famoso techo de cristal existe. Voy a poner un ejemplo concreto y real, contado de primera mano por una amiga. Surge una oportunidad de promoción en una empresa y la persona en la que a priori muchos pensarían para ocupar el puesto, tiene reducción de jornada. Como consecuencia de eso parece que el puesto no va a ser para ella. ¿Es justo?

La empresa piensa (imagino) que por la carga de trabajo y la disponibilidad que requiere el puesto en cuestión se necesita a alguien que tenga horario completo.

¿Pero es justo? La maternidad está suponiendo en este caso un perjuicio en lo laboral, aunque la madre esté acogida a una reducción a la que tiene derecho.

Me pregunto también, ¿qué habría pasado si la oportunidad de promoción hubiera surgido hace unos meses, antes de que ella estuviera embarazada, y ahora, después de tener a su hijo y ya en el nuevo puesto pidiera la reducción de jornada?

Es un tema muy complicado. La verdad es que yo no tengo las respuestas. A veces me resigno y pienso que no puede ser de otra manera, que no se puede estar en misa y repicando, y que a las madres no nos queda más remedio que elegir…Pero otras veces me niego a pensar que es imposible; todo es una tarea de concienciación, productividad, motivación...A veces no es necesario tampoco una gran excedencia. A veces podría valer con un poquito de flexibilidad en los horarios, para que cada uno organice su día a día como mejor pueda según sus circunstancias personales. ¿Es mucho pedir? Yo creo de verdad que no.

viernes, 15 de julio de 2011

De tallas y percentiles.

Una de dos. O las tablas de los percentiles peso-talla de los bebés están obsoletas, o en el tallaje de la ropa nos engañan. Por eso del factor psicológico. Podría ser, de hecho con la ropa de adultos sucede, que cuando te pregunta la dependienta cuál es tu talla no sabes responder…Mi talla, pues...depende…En tal tienda uso la 38, en tal otra la 40….Bueno, después de los embarazos mejor empezamos probando la 40. Pero nunca se sabe. Lo mismo sales con la 36 que con la 42. Bueno, vale, he exagerado un poquito.

A la Chiquinina nunca le pruebo la ropa, busco en la talla la que corresponde a sus meses y para casa. Normalmente compramos en tiendas donde la devolución si nos equivocamos no será un problema.

Total, que le compro a mi hija para este verano la talla de 6 a 9 meses y ¡oh, sorpresa! Los vestidos le quedan tan cortos que va enseñando el paquetón. Las camisetas tres cuartos de lo mismo.Vivan las lorcitas de los lechoncetes.
-Es que mi niña es muy grande para su edad. Fíjate, que tengo que vestirla ya con ropa de un año…- diría alguna mamá orgullosa.

Pero no señor. Con la tabla de percentiles en la mano, mi hija está en todo el medio. Percentil 50 de talla y 50 de peso. Ala, para no destacar.

¿Entonces cómo es posible que la ropa que debería quedarle bien le quede casi pequeña?

Hay tres respuestas posibles:
A. Las tablas de percentiles se tienen que actualizar. Los niños ahora son más grandotes y altotes.Ya se sabe, la evolución de la especie.

B. Las tiendas tallan de menos para que tengamos que renovar el vestuario más a menudo aún si cabe ( que el primer año hay que ver, no les dura la ropa ni un telediario).

C. Es para animarnos a pensar que nuestro niño está mu’grande-mu’grande.

Pues sea lo que sea, no nos hacen ningún favor. Vaya castaña.

miércoles, 13 de julio de 2011

Primer cine de Chiquinini

Hace pocas semanas me asombraba de cómo Chiquinini ya era capaz de estar sentadito más de una hora, siguiendo un película de dibujos enterita. ¡Quién lo iba a decir! Podíamos estar los dos juntos un rato sin hacer mil cosas: plastilina, pintar, hacer puzzles, legos, etc. De vez en cuando un respiro viene bien, y más teniendo a la Chiquinina tan pequeña todavía.

La película que más le gustaba últimante era Cars. No sé cuántas veces la habremos visto ya!

Así que cuando estrenaron la semana pasada la segunda parte, parecía la ocasión ideal para llevarle al cine por primera vez. Por otro lado Chiquinini está tenidendo unos días malillos. Parece que está empezando ahora a tener algo de celos de su hermana. Quizá porque ella tiene ya siete meses y empieza a hacer más monerías y llamar más la atención. O quizña lo que le pasa tiene más que ver con el hecho de que la llegada del verano ha supuesto algunos cambios en su rutina. El caso es que como digo Chiquinini tiene unos días un poco regulares...Así que con motivo del estreno de Cars 2 decidimos dedicarle una tarde a él en exclusiva.

El cine le impresionó. Desde que empezaron los trailers hasta los últimos títulos de crédito, se quedó clavado en el asiento, casi sin pestañear. No respondía cuando le preguntábamos algo...Estaba absolutamente fascinado. Y cuando terminó...menudo disgusto. Ha sido tal el descubrimiento, que creo que volveremos a llevarle.

En cuanto a la película, me pareció que tiene poco que ver con la primera. El inicio es trepidante, con una animación espectacular. Me giré y le dije a mi marido "Pero dónde nos hemos metido?". La verdad es que verla en pantalla grande me pareció genial. Está muy bien hecha, los escenarios muy logrados, y hay detalles y guiños muy curiosos.

Pero poco tiene que ver con la anterior. Aquella era claramente una historia para niños, sencilla, fácil de seguir, con los buenos, algún malo, y la moraleja-

En este caso la historia es un poco compleja para niños de la edad de Chiquinini, tres años. No creo que se enterara de casi nada. Y además un pelín violenta, con explosiones e intentos de matar a algunos personajes.

¡Tuercas! Quizá es que la han enfocado a un público con un poquito más de edad?

No sé, creo que en cualquier caso me puede la debilidad que me ha contagiado Chiquinini por Rayo McQueen.

 Ca-chowwwwwww!

viernes, 8 de julio de 2011

Crianza, ¿en tierra de nadie?

Hace unos días mencioné que tenía una “cibercrisis” con el blog, que ya tiene casi dos añitos. Es un tema largo.

La cuestión es que leo cada vez más sobre la llamada crianza natural y me siento en tierra de nadie.

Cuando opté por dar el pecho a mis hijos, o cuando decidí en algún momento dormir con ellos, cuando jugamos jugamos y jugamos, cuando les enseño cosas, cuando respeto sus ritmos, cuando busco su bienestar, cuando son la prioridad absoluta en nuestra vida, cuando me los como a besos, nos reimos juntos, me pongo en su lugar para ver las cosas como las ven ellos…Cuando no les dejo llorar para dormir, no hago caso del “no lo cojas que se acostumbra, o “no le dejes meterse en tu cama que se acostumbra”, cuando no les digo que no sin más sistemáticamente, les escucho e intento explicarles las cosas de forma fácil cuando es posible….siempre estuve haciendo lo que mejor me parecía a mí. Nunca tuve en mente ni imaginé que había formas de catalogar la crianza, pero poco a poco y a raiz de comenzar el blog, he ido descubriendo que las hay.

Pero yo no parezco estar en ninguna.

Por un lado no coincido con las abuelas de mis hijos en la poca relevancia que le dan a la lactancia. Ni con mis propias abuelas en lo de “más vale un cachete a tiempo”. No coincido tampoco con algunas actitudes de madres que observo en el día a día. Y estoy agradecida a las madres que hablan de la lactancia y de las que algo he aprendido, a ellas tengo que agradecer que la lactancia de la Chiquinina haya sido mejor que la de mi Chiquinini.

Pero a pesar de esto, no me identifico del todo con la llamada crianza natural.

Porque no consumo productos ecológicos, porque estoy a favor de las vacunas, porque al empezar a trabajar he dejado la lactancia materna de mi hija, porque no colecho con mis hijos de forma sistemática (ni tampoco lo rechazo porque se acostumbren, lo hacemos básicamente cuando ellos quieren); porque no porteo a mi bebé, y no es por nada, pero a la hora de la verdad me resulta más práctico el cochecito. Mea culpa.- Si voy al parque y tengo que ayudar al Chiquinini a trepar por un columpio, por ejemplo, prefiero no tener a la niña colgada-

Creo que el parto debe respetarse, dejando que fluya de forma natural en lo posible. El parto es algo difícil de explicar porque no se parece a ninguna otra experiencia con la que se puedan establecer comparaciones; es una experiencia fuerte, intensa, llena de emociones, sentir cómo sale tu bebé… Pero pedí y pediría otra vez la anestesia epidural.

Creo que la tasa de cesáreas es llamativamente alta. Pero por muchas cosas que haya que mejorar en los hospitales, nunca daría a luz en casa en lugar de en un hospital.

Es más, hay cosas de las que leo que me preocupan. Me preocupa ese “feminismo” que puede echar por tierra lo que nos ha costado tanto tiempo conseguir. No somos iguales a los hombres, y es cierto que la maternidad te abre los ojos a este hecho, pero al menos ahora tenemos (casi) las mismas oportunidades y podemos elegir. Antes las mujeres no podían elegir.

En la práctica sí es cierto que queda mucho trecho por recorrer para que podamos compatibilizar trabajo y maternidad, compatibilizar con mayúsculas y no de boquilla. Para que podamos estar más tiempo con nuestros hijos, sobre todo cuando son bebés. Y no sólo por prolongar la lactancia materna ( que también, pero es que a veces parece que todo gira entorno a eso); sino porque sí, porque nos necesitan, porque es lo mejor para ellos. Es necesario que se valore más a los niños y la maternidad.Que las opciones que hay sobre el papel ( reducciones de jornada, excedencias, etc) no sean una penalización en lo laboral en la práctica. Es una labor difícil, pues se trata de educar y concienciar a toda la sociedad.

Por otro lado, no comparto la idea de que la maternidad nos ensalza. La maternidad es sin duda algo milagroso y personalmente lo mejor que me ha podido pasar. Pero sigo siendo yo; o visto de otro modo, alguien que no quiera o no pueda tener hijos, sigue siendo igual de mujer. ¿A caso consideraríamos a alguien menos persona porque le faltase un brazo? No.Entonces no entiendo por qué hay que divinizar la maternidad, el cuerpo de la mujer y su función reproductiva, etc.

Además el ser padres es tarea de dos. No sólo la madre se ve en la encrucijada de elegir cómo reparte su tiempo. También el padre. Porque hay trabajos que son incompatibles con la familia, bien sea por el tiempo que consumen, bien porque implican viajar continuamente, por muchas cosas.

Y a pensar de todas estas diferencias con la llamada crianza natural, creo que mi maternidad es totalmente consciente, intensa, plena.No es que lo crea, es así porque así lo vivo.

Estoy educando con dedicación, paciencia, firmeza e infinito cariño ( o eso intento). Y humor, para mí es importante pasarlo bien juntos y disfrutar del día a día con mis niños. Y hacerles participar de todas las cosas en las que su edad se lo permite. Pero cada persona es diferente. Por eso no me terminan de convencer las etiquetas que veo últimamente y que delimitan demasiado algo que no se puede cuantificar…Cada persona es un mundo, y desde luego mi maternidad es plenamente consciente y feliz, aunque no haya porteado a mis bebés o no les haya dado teta hasta los dos años. La maternidad y el vivirla de forma plena y feliz es mucho más que eso.

Supongo que lo que quiero decir es que me encanta ver que cada vez hay más madres preocupadas por mejorar todo lo que se pueda mejorar y que se dejan llevar por su instinto; pero una vez más, yo abogo por el término medio.

martes, 5 de julio de 2011

Mamá es mi universo

Mamá es el universo del Chiquinini, o eso quiero yo pensar...

El otro día nos paramos frente a un escaparate y vimos un dibujo de Spiderman ( en mis tiempos el hombre araña...) junto a la chica Spider ( digo yo que será spiderwoman).

Y entonces Chiquinini dice:

-Mira! Spiderman  con su mamá!

Me encanta!!!

sábado, 2 de julio de 2011

Dime cómo gateas y te diré cómo eres.

He leído un artículo que se titula así en el portal de la revista Mi Bebé y Yo y me ha llamado la atención, porque…¡entonces resulta que Chiquinini sí gateo!

Yo siempre dije que no había gateado, porque nunca lo hizo de la forma habitual que yo me imaginaba; siempre dije que pasó directamente de estar sentado a ponerse de pie.

Con nueve meses se agarraba al sofá para ponerse de pie el solito y con diez andaba ya. Fue todo muy rápido. Nunca gateo al estilo “clásico”, “a cuantro patas”, pero sí al estido “crawl” que describen en Mi Bebé y Yo. Tumbado boca abajo iba reptando, impulsándose con la barriga y los brazos.

Lo cierto es que esta etapa duró poco tiempo porque como digo enseguida quiso ponerse de pie y empezar a andar. Su pediatra me decía que no le pusiera de pie pues era aún muy pequeño y podía ser perjudicial para sus piernas, pero es que era él el que se empeñaba! Qué obsesión tenía!

Ahora está llegando el turno de la Chiquinina. Creo que igual tardará un poco más en andar porque la veo más interesada por todo lo que sea probar grititos y sonidos nuevos. Va a ser una parlanchina. Pero bueno, cuando me quiera dar cuenta estará haciendo sus pinitos para adar y gatear, y dejarme con la espalda y los riñones molidos. ¿Por qué modalidad de gateo se decantará? Como sea el estilo “peonza” me parto.